sábado, 28 de agosto de 2010

Primero viene el australiano, con cara de haber roto varios platos, Julian Assenge y funda WikiLeaks, un sitio para centralizar y difundir documentos desclasificándolos a lo bruto (vamos, sin pedir permiso).

Acto seguido, unos señores muy aseñorados y en defensa de la seguridad del gobierno nacional (del gobierno de USA) deciden que convendría cerrar ese sitio en cuanto aparezca el primer documento.

Pues aparece uno... y se cierra.

Julian Assenge, por tanto, consigue demostrar que va en serio y que los documentos son reales. (Gobierno de USA retrocede dos casillas).

Más presión y las empresas de hospedaje comienzan a ser reticentes a tener como cliente a WikiLeaks.

Aparece entonces el Partido Pirata, en su delegación sueca (la de mayor éxito) para acordar con Julian Assenge que ellos se encargarán gratuitamente de hospedar los servidores de Wikileaks.

A los dos días, casualidades de la vida, aparecen varias denuncias contra Julian Assenge en la justicia... sueca por casos de violación y conductas impropias. Parece que Julian aprovechó el viaje (o que algún grupo de presión es muy cutre).

Los abogados ganan un poco de dinero y el caso de violación es desestimado (el otro es más ambigüo y llevará más tiempo).

Pero Wikileaks, ya alojado en el Partido Pirata, publica un nuevo documento secreto de la CIA. Y avisa que a partir de los próximos días liberará unos 15000 archivos sobre la guerra de Afganistán.

El gobierno de USA se pone histérico y comienza a atacar por todos los frentes.
- Legal, con nuevas denuncias sobre robo de información (están en ellas)
- Cibernético, aunque es difícil porque atacar Wikileaks es atacar un partido político sueco, es decir, atacar la democracia sueca
- Económico, aunque Wikileaks comienza a ganar más dinero del que se gasta (incluso en abogados)
- Seguridad, localizar las fuentes de información de Wikileaks (que están en su propia casa)
- Y otros (actualmente Julian va más rodeado de guardaespaldas que Obama)