jueves, 10 de junio de 2010

Como dice el filósofo Gustavo Bueno, si tomamos a 100 individuos, que por separado pueden constituir un conjunto de 100 sabios, cuando se reúnen, tienen una gran posibilidad de formar un conjunto compuesto por un único idiota.

En un grupo, la derivada natural es que afloren los defectos al tiempo que se esconden las virtudes. "Los grupos se aferran más habitualmente que los particulares a las informaciones que les resultan agradables, dudan menos del acierto de sus decisiones y hacen menos caso de los argumentos contrarios, por muy cargados de razón que vengan". Es decir, derecho por el camino del fracaso.

John Allen Paulos lo demuestra de una manera sencilla en su libro: El hombre anumérico

"Una prueba más por la cual no debemos creer en, por ejemplo, fenómenos sobrenaturales independientemente de cuántas personas sostengan un mismo fenómeno: no importa si el fantasma lo vieron 2 o 100 personas. Es más, si lo vieron 100 personas, todavía existen más posibilidades de que el fantasma no exista".

Y ahora pensemos en la política y cómo se aprovecha de la masa social... y sí, nos lo merecemos.