jueves, 29 de abril de 2010

La mal llamada ingeniería social se ha convertido en una de las herramientas más eficaces para conseguir que otras personas hagan lo que nosotros deseamos. Las nuevas tecnologías (IT) sólo han reavivado el concepto desde un punto de vista propagandístico, pero es algo que existe desde que un ser humano se comunicó con otro.
En todas nuestras relaciones existen, encubiertas, técnicas de ingeniería social. Y sólo en algunos casos pueden resultar la parte más importante (política, intrusiones electrónicas).
Muchos investigadores se lanzan al estudio y formulación de teorías y métodos que les permitan conocer y controlar a la "ciencia del convencimiento".
Algunos inspirados en el terreno político (escuela de Hobbes), y otros en el científico.
Hoy, un grupo multidisciplinar constituído por investigadores de la Universidad de Harvard y del MIT, ha conseguido alterar mediante estímulos electromagnéticos la capacidad del ser humano de realizar juicios morales. Han conseguido anular la zona cerebral donde se toman decisiones morales durante 40 minutos.
Ese 'anulador' podría ser el arma más poderosa del mundo. Y la más peligrosa en manos equivocadas.