jueves, 29 de abril de 2010

La mal llamada ingeniería social se ha convertido en una de las herramientas más eficaces para conseguir que otras personas hagan lo que nosotros deseamos. Las nuevas tecnologías (IT) sólo han reavivado el concepto desde un punto de vista propagandístico, pero es algo que existe desde que un ser humano se comunicó con otro.
En todas nuestras relaciones existen, encubiertas, técnicas de ingeniería social. Y sólo en algunos casos pueden resultar la parte más importante (política, intrusiones electrónicas).
Muchos investigadores se lanzan al estudio y formulación de teorías y métodos que les permitan conocer y controlar a la "ciencia del convencimiento".
Algunos inspirados en el terreno político (escuela de Hobbes), y otros en el científico.
Hoy, un grupo multidisciplinar constituído por investigadores de la Universidad de Harvard y del MIT, ha conseguido alterar mediante estímulos electromagnéticos la capacidad del ser humano de realizar juicios morales. Han conseguido anular la zona cerebral donde se toman decisiones morales durante 40 minutos.
Ese 'anulador' podría ser el arma más poderosa del mundo. Y la más peligrosa en manos equivocadas.

jueves, 15 de abril de 2010

Es lo bueno del absurdo. Una vez que logras que algo absurdo pase por sensato, tendrás vía libre para seguir haciéndolo. Y cada vez será más sencillo.
Ejemplo: El Observatorio de la Lectura y el Libro, organismo fuertemente vinculado al Ministerio de Propiedad Intelectual, digo de Cultura, acaba de sugerir en su último informe
la obligación por Ley de que las entidades de gestión de derechos hagan efectivos los derechos de remuneración aún en el caso de que el autor decidida regalar su obra o no cobrar
Es decir, que si algunos ven sensato que la SGAE (y/u otras entidades de gestión) cobre cada vez que una persona guarda sus fotos en un CD (además cobrando el canon por partida doble, por la memoria de la cámara y por el CD que utiliza), no tendrán problema alguno en admitir como algo de sentido común que la SGAE (y/u otras entidades) cobren un dinerito por cada trabajo con licencia CreativeCommons, por ejemplo.
Si un autor quiere publicar su obra de forma gratuita y para todo el mundo, nada impide (al contrario, será su trabajo) que la SGAE comience a cobrar por el acceso a dicho trabajo.
¿Extraña a alguien?. ¡Si nos cobran (2 veces) por nuestras propias fotos!. Es normal que nos cobren por las fotos de un amigo que nos las pasa gratis...