lunes, 7 de septiembre de 2009


El 3 de septiembre, el grupo popular (sí, en minúsculas como cualquier grupo político) presentaba su propuesta para restringir el acceso a las redes sociales a los menores de edad (18 años suponemos, que aquí para cada cosa hay un umbral: 8, 12, 16, 17, 18, 21, 26, etc).
Rápidamente aparecen opiniones en contra y a favor de tamaño disparate (sí, muchos a favor).
Dos días después, uno de los diputados responsables ofrece una explicación asumiendo lo que a todas luces era un gran error.
A partir de aquí podemos decir que ya tenemos la excepción que confirma la regla: los políticos no saben asumir sus errores, pero eso ya lo sabíamos.
Lo que realmente nos deja perplejos es ¿cómo puede llegar tal estupidez al portavoz del grupo, a los periódicos, a las televisiones, a las radios, a los blogs, a los tertulianos y a la gente, sin que nadie se pregunte si no ha sido un simple error?. ¿Tan, pero tan bajo es el nivel de las propuestas que cosas así, pasan por creíbles?.