martes, 4 de agosto de 2009


No pidamos a un juez que además de impartir justicia lo haga con sentido de la proporción. No, tampoco le pidamos que piense o no atienda a intereses ajenos. No lo pidamos por dos razones. No será capaz y es la mejor manera para justificar su cambio por una simple máquina. Sería una solución más eficiente (y por tanto más justa).
Para muestra un botón: un tribunal estadounidense condena a un estudiante a pagar 470.000€ por descargarse unas 30 canciones y compartirlas por redes P2P (sin ánimo de lucro). El Tribunal necesitó deliberar durante 3 horas para llegar a ese acuerdo y evitar la pena máxima (150.000u$ por canción).
¡Viva la Justicia! (y la proporción).

Sin entrar a valorar que la justicia entiende que matar, violar o robar (todo menos canciones) son delitos comparativamente menores, lo que llama la atención es que la condena sea por un número muy bajo de canciones y contra un estudiante (mayor de edad y que se declara insolvente). ¿Es todo un montaje?...