martes, 21 de julio de 2009


Un adolescente (es decir, una persona que adolece de cierta madurez) convence a los responsables de la aviación inglesa (directores de aeropuertos y responsables de líneas aéreas incluídos) de que pronto pondría en el mercado su propia y flamante línea aérea.
Publicó oficinas virtuales (webs), generó documentación y artículos especializados (marketing) y creó a dos competentes y fiables ejecutivos ficticios para encargarse de la gestión.
Un adolescente, que no adolescía de conocimientos sobre psicología humana y la Red, demuestra una vez más, que muchos otros sí que adolescen... y bastante.