martes, 17 de marzo de 2009


En el siguiente artículo aparecen unas preguntas que vale la pena resaltar: ¿Se imaginan que la SGAE pudiera pedir que se abrieran las cartas de la correspondencia privada para comprobar que nuestras cartas incumplen el derecho de autor? ¿Se imaginan que esa inspección de nuestra correspondencia se hiciera con el pretexto de poder saber el precio del sello que teníamos que pagar? ¿Se imaginan que pudieran con ese pretexto interrumpir nuestras comunicaciones?.
La contestación es sencilla: Por supuesto que nos lo imaginamos, y casi sin esfuerzo.
  • Derecho de acceso libre a la cultura: consumidores criminalizados.
  • Derecho a la copia privada: consumisores criminalizados.
  • Derecho a la presunción de inocencia: todos deben pagar el canon por lo que "pueden llegar a hacer".
  • Derecho a la comunicaciones privadas: posible reglamentación sobre las redes P2P... Es decir, prohibido prestar
En dónde quedó la canción que aprendimos de pequeños: ... para ser feliz, hay que compartir ...