lunes, 20 de octubre de 2008


Formulemos una pregunta sencilla... ¿Cuánto son 2+2?.
La respuesta es obvia, 4.
Pero ahora realicemos la misma pregunta en una sala llena de gente y hagamos que muchos de ellos (nuestros socios) contesten con una misma respuesta a todas luces falsa sin importar lo ridícula que sea.
Lamentablemente, repito, lamentablemente, un 32% de las personas sometidas al experimento se inclinarán por la respuesta falsa.

Pero naturalmente podemos aumentar esa proporción de manera significativa con sólo introducir algunos cambios:

a) En la sala no hay expertos sobre el tema que se cuestiona.
b) La respuesta "errónea" (la que se quiere conseguir) será dada por nuestros socios de manera argumentada, demostrando sus conocimientos sobre el tema.
c) Se preselecciona a la gente según el tipo de personalidad y perfil social.

A partir de lo anterior es sencillo imaginar la capacidad de la llamada Ingeniería Social para conseguir casi cualquier cosa. Sólo se deben explotar las vulnerabilidades incorregibles del objetivo, del ser humano. Que se lo cuenten a los políticos...