lunes, 29 de septiembre de 2008


Cuando era pequeño pensaba que el presidente de un país era el "mejor de la clase". Pensaba que el que más mandaba debía ser siempre el más preparado, el mejor de todos. Sólo de esa manera las cosas tenían sentido. Esa persona sabe más que yo y es la indicada para tomar las decisiones, es la que más probabilidades tiene de acertar.
¿Es nuestro presidente el mejor?, ¿y el anterior?, ¿y el de otro país?, ¿y cualquier otro?. ¡Seguro que sí!.
Naturalmente ahí no acaba la cosa, los ministros son los colaboradores más próximos al presidente, son los que más saben de un tema concreto, de su ministerio. Por eso siempre el/la ministro/a de sanidad está dirigido por una persona con gran experiencia en ese campo, por ejemplo el/la ministro/a de educación es un/a catedrático/a de gran alcurnia, el/la ministro/a de ciencia y tecnología es un/a científico/a de gran valor y así un gran y glorioso etcétera.
¡Qué tranquilo me siento!, sin duda estamos en muy buenas manos...


(Puf, ¡cómo cansa la ironía!)