lunes, 11 de agosto de 2008


Si algo es interesante de la Voz sobre IP (además del precio) es que se trata de una tecnología que elimina limitaciones del pasado. ¿Por qué tengo que recordar un número de X dígitos para llamar a un conocido?, ¿qué sentido tiene para un ser humano una secuencia de dígitos fortuita asignada según dónde viva (telefonía fija), o cuándo firme el contrato (telefonía móvil).
La voz sobre IP nos debe devolver esa identidad. La capacidad para seleccionar un nombre o un número o una mezcla, un simple identificador único.
¿Cuánto tiene que pasar para que nos sea habitual llamar a soporte@empresaX.com y cuánto para que podamos solicitar información en info@organismoX.com?. Es simple, no quiero ser el 9278459504, quiero ser yo.